- ¿Ya te enteraste?
-¿ De qué?-
-Esta triste...-
-¿Otra vez?-
- Pues sí...
- Que mariquita...-
- ¿ Y ahora porque ?-
- No sé, anda calladita calladita...-
- No pues entonces si esta triste, siempre anda gritando ...
- ... o cantando en inglés, pero ni sabe.-
- ¿Qué no se iba a poner a estudiar?
- Sabe, siempre dice muchas cosas, a veces ya ni le creo nada-
- Ni yo, por eso su mamá se la pasa gritandole.-
- Pero de todos modos no hace nada
- Nunca hace nada. -
- Hoy lavo su ropa -
- ¿Y no se cortó?, siempre se corta o llora cuando lava la ropa-
- Te digo que es bien mariquita -
- Alguien deberia de ayudarla...
- ...
- No, que mejor se las arregle ella sola, ya esta grande.
- SHHHHH! Baja la voz, nos va a escuchar...
sábado, 29 de agosto de 2009
Trauma de la costumbre
"Que los ruidos te perforen los dientes como una lima de dentista;que te creza en cada uno de los poros una pata de araña; que sólo puedas alimentarte de barajas usadas; que al salir a la calle hasta los postes te corran a patadas; que un fanatismo irresistible te obligue a prosternarte ante los botes de basura y que todos los habitantes de la ciudad te confundan con un meadero; que cuando quieras decir mi amor, digas pescado frito; que tus manos intente estrangularte a cada rato, y que en vez de tirar el cigarrillo seas tú el que te arojes en las ecupideras ; que tu familia se divierta en deformarte el esquelo para que los espejos al mirarte, se suiciden de repugnancia; que tu único entretenimiento consista en instalarte en la sala de espera de los dentistas, disfrazado de cocodrilo, y que te enamores tan locamente de una caja de hierro que no puedas dejar, ni un solo instante, de lamerle la cerradura.
La Princesa del Palacio de Hierro
La Princesa del Palacio de Hierro
viernes, 28 de agosto de 2009
jueves, 27 de agosto de 2009
miércoles, 26 de agosto de 2009
Habitación 321

La primera cosa boba que me pasó cuando llegamos al hotel fue equivocarme de cuarto.
Fue tan tonto y vergonzoso porque había 4 mucamas tratando de buscar mi habitación, subimos y bajamos pisos, y nomás no me acordaba de dónde era, hasta después de un rato que una muchacha se acordó y me dijo.
Me di un ataque de risa, porque pensé que alguien habia secuestrado mis cosas o que Saúl ya no estaba; ya después de eso, no salimos.
El hotel estaba bonito, casi todo igual, por eso me perdí, y solo entrabamos para bañarnos , dormir y salir corriendo a otra aventura en metro.
Para llegar a ese hotel que estaba en Tlalpan, tomamos un taxi, y nos cobro recaro!!! Pero el taxista me cayo bien, porque no dejaba de hablar, enseñar la ciudad,decirnos de las líneas de tren y hacerle de guía turistica mientras el taximetro corria.
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